Sergio Pérez gana en Mónaco al final de un Gran Premio trastornado por la lluvia, Charles Leclerc cuarto


Mucha lluvia, banderas rojas, idas y venidas y, al final, mucha felicidad para Sergio Pérez. El mexicano logró una prestigiosa victoria en las calles de Mónaco, el domingo 29 de mayo, luego de un Gran Premio lleno de acontecimientos. Con un retraso de una hora a causa de un violento aguacero que cayó sobre el principado, la carrera finalmente comenzó con pista mojada.

Todo sucedió en boxes con las diferentes estrategias de parada. Un jueguecito que sonrió al piloto de Red Bull, el gran triunfador de la jornada. Sergio Pérez por delante de Carlos Sainz (Ferrari) y su compañero Max Verstappen al final del crono, ya que la carrera finalizó en tiempo, tras tres horas de test. Charles Leclerc, que partía desde la pole position, finalizó en cuarta posición tras un grave error en la estrategia de su equipo.

Mónaco fue culpado por sus aburridas carreras en las últimas temporadas. Este año, la pista monegasca ofreció un compendio de aventuras y emociones para los amantes del automovilismo. Con algo de espera, primero, cuando la salida de la carrera se retrasó una hora por culpa de la lluvia, antes de que la salida se diera excepcionalmente con prisas.

Una situación insólita que benefició a los monoplazas de Red Bull, cuando la carrera se entusiasmó aún más a partir de la vuelta 15, durante el partido de parada en boxes. Sergio Pérez, tercero en la salida, se zambulló primero para cambiar sus neumáticos (de completamente mojado a intermedios, más adecuados para una pista seca), y logró adelantar a los dos pilotos de Ferrari, que regresaron a boxes demasiado tarde. El equipo italiano respondió colocando los neumáticos duros primero en una pista seca, solo unas vueltas más tarde. Pero la Scuderia se vio atrapada en sus errores estratégicos. Un embrollo entre Charles Leclerc y su ingeniero provocó un atasco en los boxes rojos (y el enfado del conductor). Red Bull aprovechó para sacar de nuevo a Sergio Pérez en cabeza.

El mexicano no soltó los mandos, pese a una segunda interrupción de la carrera provocada por la salida violenta de la pista de Mick Schumacher (Haas) en la vuelta 27. El accidente del piloto alemán precipitó también el Gran Premio en un final de carrera poco convencional, ya que acabó en el crono, tras tres horas de pruebas, tal y como prevé el reglamento de la FIA desde esta temporada. Sergio Pérez aguantó así la presión enloquecida de sus tres perseguidores, Sainz, Verstappen y Leclerc, en los últimos minutos, cuando luchaba con los neumáticos gastados. A sus 32 años consiguió la tercera victoria de su carrera, sin duda la más prestigiosa, en las míticas calles de Mónaco.

Calles que no pudieron celebrar a su héroe local, Charles Leclerc. Una vez más, el piloto monegasco, gran perdedor de la jornada, tuvo mala suerte en las calles de su pueblo natal. Saliendo desde la pole, el piloto de Ferrari lo perdió todo, lastrado por la mala estrategia de su equipo. Una mala actuación tanto más dolorosa cuanto que ve a su compañero Carlos Sainz subir al segundo puesto del podio, y a su rival Max Verstappen despegar en la clasificación del campeonato (125 puntos contra 110). Terminar el Gran Premio de Mónaco por primera vez en su carrera de Fórmula 1, después de dos retiros y un comienzo fallido, será un pequeño consuelo.

La carrera tampoco fue feliz para los franceses, que acabaron fuera de los puntos. Pierre Gasly (11º) pasó la mayor parte de su carrera pegado a Sebastian Vettel, mientras que Esteban Ocon fue penalizado por una colisión al adelantar a Lewis Hamilton al comienzo de la carrera. Tendrán la oportunidad de relanzar en dos semanas en otro circuito urbano, en Bakú, durante la octava carrera de la temporada.